Distribuidor navegando una plataforma digital conectada con su red MLM

La experiencia de un distribuidor también se construye detrás de la pantalla

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Registrarse.

Ingresar a una cuenta.

Consultar información.

Realizar una compra.

Revisar el avance dentro de la red.

Continuar una capacitación.

Para un distribuidor, estas acciones forman parte de su relación cotidiana con una empresa MLM.

Y aunque muchas ocurren detrás de una pantalla, también forman parte de algo mucho más amplio:

la experiencia que tiene con la organización.

La experiencia comienza desde el primer contacto

Cuando una persona decide incorporarse a una red, comienza también un recorrido.

Necesita registrarse.

Entender dónde encontrar información.

Conocer herramientas.

Aprender cómo funciona la organización.

Realizar determinadas acciones.

Cada paso puede influir en la percepción que construye sobre la empresa.

Por eso, la experiencia no comienza únicamente con el producto o con la relación que mantiene con su patrocinador.

También comienza con qué tan sencillo resulta avanzar dentro del ecosistema de la compañía.

Lo cotidiano también construye percepción

Muchas experiencias digitales parecen pequeñas.

Encontrar rápidamente una sección.

Consultar información actualizada.

Entender un reporte.

Acceder a una capacitación.

Realizar una compra sin complicaciones.

Pero cuando estas acciones se repiten constantemente, terminan formando parte de la percepción general que una persona tiene de la organización.

Una experiencia clara puede facilitar el trabajo cotidiano.

Una experiencia confusa puede convertir acciones sencillas en puntos de fricción.

Una red reúne usuarios con necesidades diferentes

No todas las personas utilizan las herramientas de una empresa de la misma manera.

Un distribuidor nuevo puede necesitar capacitación.

Un líder puede querer consultar información sobre su organización.

Otro usuario puede estar interesado en realizar una compra.

Alguien más puede necesitar revisar determinados movimientos.

Por eso, pensar en la experiencia también implica reconocer que una misma plataforma puede formar parte de recorridos muy diferentes.

La tecnología también comunica

La forma en que una empresa organiza su entorno digital transmite algo sobre ella.

Claridad.

Orden.

Accesibilidad.

Capacidad de respuesta.

Cuando una persona necesita realizar constantemente diferentes actividades dentro de una plataforma, la tecnología deja de ser únicamente una herramienta administrativa.

También se convierte en uno de los puntos de contacto más frecuentes entre la empresa y su red.

Reducir fricción también importa

Cada paso innecesario puede hacer más complicada una acción.

Cada información difícil de localizar puede generar una nueva consulta.

Cada proceso poco claro puede requerir intervención del equipo.

Cuando esto ocurre cientos o miles de veces, pequeños puntos de fricción pueden comenzar a tener impacto en diferentes áreas de la operación.

Por eso, mejorar la experiencia del usuario no consiste solamente en hacer algo más atractivo.

También implica preguntarse:

¿Qué tan fácil es para una persona hacer lo que necesita hacer?

La experiencia también necesita evolucionar

Las necesidades de una red pueden cambiar.

Una empresa incorpora nuevos productos.

Aparecen nuevos rangos.

Crece la cantidad de usuarios.

Se agregan mercados.

Cambian los procesos.

Lo que funcionaba para una organización pequeña puede necesitar evolucionar cuando la actividad aumenta.

La experiencia digital también necesita acompañar esa transformación.

Reflexión final

Una empresa MLM puede dedicar mucho tiempo a pensar en productos, comunicación, compensaciones y crecimiento.

Pero existe otra experiencia que ocurre todos los días.

La que comienza cuando un usuario entra a una plataforma y necesita hacer algo.

Comprar.

Consultar.

Aprender.

Revisar.

Avanzar.

Cada una de esas acciones forma parte de su relación con la organización.

Porque la experiencia de una red no solo se construye entre personas. También se construye en cada interacción que la empresa hace posible.